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Le preguntamos al Constitucional: Hijo de puta, ¿hay que decirlo más?

El Tribunal Supremo ha ratificado que Menéame debería indemnizar al concejal del PP de Marbella por algunos comentarios de esta noticia. Concretamente por uno en el que se le calificaba como “hijo de puta”. De nuevo hemos vuelto a recurrir la sentencia e iremos al Constitucional ya que consideramos (y nuestros abogados de Bufet Almeida nos dan la razón) que esta expresión, que ya se usaba en tiempos de Cervantes es algo coloquial y no peyorativa, y, como máximo, una expresión de mal gusto:

hideputa Quijote

En otras ocasiones, la justicia ya ha determinado que el lanzamiento de esta expresión no es una injuria porque en realidad ni suma ni resta veracidad al suceso al que alude y que, en este caso como en todas las noticias que aparecen en nuestra web, estaba alojada en un medio de comunicación ajeno a nosotros. De hecho, esta no era la primera vez que un juez absolvía a un acusado que le había dedicado a otra persona esta expresión (en este caso al bailaor Farruquito).

Para nosotros es importante hacer ver que, dado el volumen de comentarios que se generan diariamente en Menéame por más de dos millones de usuarios al mes, nos es materialmente imposible comprobar todos y cada uno de ellos, especialmente, como en el caso que nos ocupa, en el que no estaban debidamente etiquetados con un link y se referían a un comentario de un año atrás.

Además queremos destacar que cada vez que nos llega un correo pidiendo la retirada de alguna mención por vulnerar la intimidad o el honor de alguien en abuse@meneame.net nuestro equipo suele revisar la solicitud y así seguirá siendo.

Nosotros seguiremos peleando por la libertad de usar expresiones que están tan imbricadas en nuestro idioma como gilipollas, sinvergüenza o saqueador (por favor, no se entienda como que se las dedicamos a nadie en concreto). Ya nos hemos puesto en marcha para reivindicar esta expresión que   La Hora Chanante calificaba como “el alfa y omega de la vulgaridad”.

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¿Deben las redes sociales censurar el contenido de sus usuarios?

Fake news

Esta mañana nos hemos desayunado con la noticia de que Twitter había marcado con un aviso de “fake news” a dos tuits del presidente de los EEUU, Donald Trump acerca de la manipulación de las urnas en el voto por correo. La reacción del magnate no se ha hecho esperar y ha avisado airadamente de que contraatacaría, cosa que finalmente ha hecho por la vía legal.

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Meneame no tendrá que pagar (por ahora) 30.000 euros al concejal del PP que nos demandó por vulnerar su honor

A finales del año pasado, un exconcejal del Partido Popular de Marbella nos demandó por vulnerar su derecho al honor por algunos comentarios de este meneo. La indemnización solicitada ascendía de 30.000 euros.

Todos los detalles de la sentencia en cuestión, los podemos ver en Bufet Almeida, que han sido los abogados que nos han defendido en este procedimiento.

Independientemente de lo desproporcionado de la indemnización solicitada, me quedo con los siguientes extractos de la sentencia:

El Ministerio Fiscal, (…) se opuso a la estimación de la demanda argumentando que no ha existido lesión del derecho al honor, por carecer las expresiones vertidas de entidad suficiente para ser consideradas como una intromisión ilegítima en el mismo atendido en particular el contexto social en el que se produjeron y el medio de publicación, una plataforma web, tratándose de comentarios de terceros respecto de una noticia que causaba un particular rechazo social, careciendo, además, las expresiones publicadas del suficiente valor peyorativo, debiendo entenderse que no se formulan o dirigen de forma concreta contra una persona, sino que se formulan como crítica respecto de una determinada forma o manera de actuar en el ámbito político, sin intención de lesionar el derecho al honor, con gran dificultad de control al respecto por parte de la demandada prestadora del servicio de portal de noticias y comentarios.

Es realmente interesante este fragmento de la sentencia, por la trascendencia que tiene:

…reiterando que las expresiones o comentarios (hijo de puta, ladrón…) no cabe calificarlos de objetivamente injuriosos en relación con dicho contexto, y han de considerarse amparados por el ejercicio de la libertad de expresión, sin que quepa apreciar en los mismos un animus injuriandi o actitud difamatoria o injuriante de carácter directo.

Esta sentencia es importante para nosotros, lo primero por el importe indemnizatorio que se nos solicitaba que era totalmente desproporcionado a nuestra capacidad económica, lo segundo, porque nos resulta materialmente imposible moderar todos los comentarios, máxime aún cuando las peticiones de retirada de estos comentarios no estaban ni correctamente identificados.

Aún así, cuando los afectados nos han pedido revisiones de comentarios por lo cauces correctos y bien identificados, siempre hemos atendido a esas reclamaciones, incluso en este caso; tal y como hicimos cuando tuvimos conocimiento efectivo de los comentarios concretos aludidos.

Como reflexión personal, suscribo al pie de la letra la sentencia. Nadie injuria a un cargo público pensando realmente en herirle, sino en los hechos que se pueden dimanar de sus actuaciones en el ejercicio del cargo.

Gracias a Carlos, Yolanda y todo el equipo de Bufet Almeida por el trabajo que han realizado en este caso.